A woman stands observing a colorful rainbow art installation indoors.

Balance

No sé por qué el otro día me dio por echar cuentas y como suele pasar cuando hago cosas así los resultados no fueron todo lo buenos que yo habría esperado.

La primera conclusión a la que llegué sin mucho esfuerzo, y seguramente la más aterradora de todas a las que podría haber llegado, fue que ya he vivido (seguramente) más de la mitad de mi vida. Acto seguido fue inevitable que pensara qué es lo que he hecho con esa mitad y sobre todo, qué es lo que quiero y estoy dispuesta a hacer con el tiempo que me queda.

Vivimos rápido, y vivimos como si tuviéramos casi un tiempo infinito por delante; eso, en la mayoría de las veces nos hace ir postergando decisiones que queremos tomar y que quizá nunca tomemos porque… bueno porque el tiempo no es eterno, al menos para nosotros.

Muchas veces he hablado sobre la importancia que tiene para mí el hoy, el ahora, el instante que estoy viviendo. He aprendido a lo largo de mi vida que aunque es bueno tener una hoja de ruta para saber hacia dónde queremos ir, y sobre todo dónde llegar, lo importante es el camino que recorremos cada día, y vivir el momento presente.

Al futuro, si es que llega a existir, se llega con el hoy.

Tener metas es bueno, pero vivir de la ilusión de ellas no.

Cada instante de cada día es importante y con qué frecuencia se nos olvida ¿verdad?

Pienso en el futuro, en la hoja de ruta, en el punto en el que estoy de mi camino y ¿sabéis una cosa? Lo que veo carece de importancia, lo que importa es lo que siento.

He pasado muchos años siendo infeliz, sintiendo que no podía parar y disfrutar de las cosas porque no tenía tiempo que perder; he mirado hacia otro lado en infinidad de ocasiones en las que se requería de mí algo que estaba en mis manos, porque eso no entraba dentro de mis planes y me hacía desviarme de mis objetivos; he sentido vacío, depresión, soledad.

No quiero perder más tiempo.

No sé el tiempo que me queda por delante, pero si pienso en el hoy, valorando el momento que estoy viviendo, disfrutando de lo bueno, aprendiendo y fortaleciéndome con lo malo, ayudando a los demás, cuidando mi cuerpo, mente y espíritu, dando amor, cariño, comprensión a los que me rodean pienso ¿Qué más da el tiempo que quede si el hoy ya es perfecto?

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